Instalan cabina acústica insonorizada en Área Húmeda

La iniciativa permite prevenir la hipoacusia y minimizar la exposición a ruidos externos del personal que se desempeña en la máquina robótica despegadora de cátodos.

Como un solo gran equipo las áreas de Operaciones, Proyectos Operacionales y Salud Ocupacional de Minera Antucoya en conjunto con empresas colaboradoras, implementaron una cabina acústica insonorizada en el sector de la máquina robótica despegadora de cátodos con el objetivo de reducir el exceso de ruido proveniente del exterior, el mismo que obligaba la constante utilización de protectores auditivos en el área por parte de los operadores.

Roberto Jarpa, ingeniero de Construcción de la gerencia de Proyectos Operacionales, explicó que “la iniciativa surgió a raíz de una solicitud planteada por los operadores del área húmeda. Esta es la primera caseta acústica implementada en Minera Antucoya, por lo que fue un proyecto muy grande en ganancia para los trabajadores y su salud. Se logró cumplir con lo que solicitaron, lo que  era necesario para su comodidad y resguardo de los controles de hipoacusia de salud, fue un proyecto que partió muy difícil y terminó exitosamente”.

El área de Proyectos Operacionales junto a colaboradores estuvo a cargo del diseño de la cabina adaptada para dos personas con una visión panorámica con termopaneles aislantes del ruido. Esto logra la reducción de un 95% de ruido. La caseta, además, está equipada con aire acondicionado, escritorio y dos sillas que cuentan con estándar ergonómico.

NIVELES DE RUIDO PERMISIBLES

El ruido es una superposición de sonidos que provocan molestias para el oído humano y en caso de ser excesivo, puede producir efectos irreversibles en el organismo. Una de las formas más eficaces y comúnmente aplicadas para el manejo del ruido generado por plantas y motores consiste en el aislamiento de la fuente generadora de ruido valiéndose de medios como cabinas especialmente diseñadas que permiten la reducción del mismo.

Jenny Muñoz, especialista en Higiene y Salud Ocupacional, comentó que “cuando por razones técnicas de funcionamiento o debido a las grandes dimensiones de los equipos no es posible encerrar la fuente ruidosa como es el caso de la máquina robótica despegadora de cátodos, se puede recurrir a la construcción de cabinas acústicas para el personal, las cuales pueden ser implementadas para operar las máquinas ruidosas o para descansar en los momentos en que el proceso de producción lo permita”.

La cabina de insonorización permite prevenir la hipoacusia y hacer frente a este problema reduciendo el ruido a niveles aceptables que eviten efectos indeseables sobre la salud del operador del equipo y permitan el cumplimiento de los niveles exigidos por la legislación. Es decir, mantener el nivel de ruido dentro de los rangos permisibles y efectuar constantemente mediciones.

“Este nuevo proyecto buscó disminuir la exposición ocupacional al ruido estable o fluctuante y que por protocolos de salud la normativa nos exige un nivel de presión sonora continuo equivalente a 85 decibeles. Para este caso, se solicitó apoyo a un especialista de nuestro Organismo Administrador de la Ley quien realizó las mediciones correspondientes dentro de la caseta donde comprobó que esta tiene un promedio de 67 decibeles, lo que lo convierte en un proyecto exitoso para la salud de los trabajadores del área”, finalizó Jenny Muñoz.

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